Los caminos se bifurcan, cada uno toma una dirección pensando que al final los caminos se volverán a unir…Desde tú camino ves a la otra persona cada vez más pequeña.No pasa nada, estamos hechos el uno para el otro, y ahí está el, y al final solo ocurre una cosa, llega el puto invierno no hay vuelta atrás, lo sientes, y justo entonces intentas recordar en que momento comenzó todo y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas…Y es ahí justo en ese momento cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez, y que por mucho que te esfuerces, ya nunca volverás a sentir lo mismo, ya nunca tendrás la sensación de estar a tres metros sobre el cielo…
lunes, 17 de octubre de 2011
te quiero
De nuevo me sentí helado por la sensación de lo irreparable. Y comprendí que no soportaría la idea de no oír nunca más su risa. Era para mí, como una fuente en el desierto.
jueves, 6 de octubre de 2011
Yo también me he sentido frágil cuando alguien me ha mirado fijamente a los ojos, yo también he visto mi mundo derrumbarse sobre mi espalda cuando menos fuerza tenía para sostenerlo, yo también necesito esa sonrisa para vivir, necesito mil motivos, mil movimientos, mil susurros… para sobrevivir día a día.
martes, 4 de octubre de 2011
que fácil parece a veces enamorarse.
Razones tenemos todos, ¿pero yo? muchas más que vosotros.
Porque tengo mas deudas con su espalda de las que nadie tendra jamas con la luna,y mira que ahi tontos enamorados en este mundo..
sábado, 1 de octubre de 2011
Forget, forgot, forgotten.
Tú no me enseñaste a pensar, me enseñaste a sentir.
Tú no me enseñaste que existe la felicidad, me enseñaste a encontrarla.
Tú no me enseñaste a querer, me enseñaste a quererte.
Tú no me enseñaste que existe la felicidad, me enseñaste a encontrarla.
Tú no me enseñaste a querer, me enseñaste a quererte.
Y ahora es cuando más deseo que me hubieses enseñado a olvidar,
a no querer, a no sentir, a no necesitarte, a no ser adicta a tí.
Me gustaría que me hubieses enseñado que no existen los "para siempre",
y que los te quiero pocas veces son de verdad, desde el corazón.
Y ahora es cuando más echo en falta tu calor,
tus besos y tus abrazos,
nuestras miradas de complicidad,
mis sonrisas sinceras y mis lágrimas de miedo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

